Alimentación

Dieta óptima para un deportista profesional o de élite

El organismo obtiene de la alimentación y de las propias reservas corporales la energía que necesita para desarrollar sus funciones vitales (bombeo del corazón, respiración…) y para los movimientos musculares.

Los alimentos aportan sustancias nutritivas, tales como hidratos de carbono, grasas y proteínas (su función principal se enmarca en la formación de músculos, tejidos, órganos…), así como vitaminas y minerales, que, sin contener energía, cumplen otras funciones muy importantes; otras sustancias, como el agua y la fibra, facilitan el funcionamiento perfecto del organismo.

Además, el cuerpo tiene la propiedad de almacenar reservas energéticas, que quemará cuando no las pueda obtener directamente de los alimentos. Las principales reservas corporales son las grasas (en tejido graso y músculo) y los hidratos de carbono (glucógeno en los músculos y el hígado, y glucosa en la sangre), que se agotan rápidamente a menos que se mantenga una alimentación adecuada que compense las pérdidas.

Ambos combustibles se consumen por separado o al mismo tiempo, de acuerdo con varios factores, como la intensidad y la duración del ejercicio, el estado físico (cuando el estado de forma es bueno, se queman más grasas), el sexo, la dieta previa al ejercicio (si es pobre en hidratos de carbono, las reservas se agotarán antes), la temperatura y la humedad ambiental (con calor, aumenta el consumo de glucógeno muscular hasta que el cuerpo se ha aclimatado).

Durante el reposo y en ejercicios de más de veinte minutos de duración, como combustible energético el cuerpo quema principalmente grasas (en esquiar …